Siguiendo con la Psicología Arquetipal de James Hillman y Henry Corbin, traigo lo que hace muchos años atrás me ofrecía un analista post-jungiano, acerca de abstraer, de hacer el ta´wil, de no quedarse en la emoción, ni en la imágen, sino descubrir el arquetipo detrás de ello.
Pues este método forma parte del entramado conceptual de la psicología arquetipal, la cual lo toma del pensamiento neoplatónico (como el de Proclo, en sus Elementos de Teología) y de la hermenéutica simbólica de Henry Corbin, particularmente con su noción de ta’wīl.
📐 La secuencia emoción-imágen-arquetipo
Los pasos son:
- Emoción (resonancia interna: pathos/pothos)
- Imagen (representación sensible: figura psíquica)
- Arquetipo (patrón eterno, molde rítmico: estructura inmaterial)
Las imágenes psíquicas no son simples reflejos de realidades externas ni proyecciones de ideas, sino manifestaciones intermedias de lo arquetípico.
“Las imágenes son la vía regia al alma”.
“Los arquetipos están presentes en y a través de las imágenes”.
(James Hillman)
O sea, las imágenes son expresiones concretas, situadas en el plano del alma, de realidades más abstractas e impersonales: los arquetipos. Por tanto, no hay que “explicar” las imágenes hacia abajo (como síntomas), sino hacia arriba, escalando en sentido ascendente hacia el arquetipo que las informa.
📐 El ta’wīl
En la hermenéutica islámica, el ta’wīl es el “retorno al origen” del sentido: ir desde lo literal hacia el sentido oculto. Vale decir:
- Fenómeno sensible (visión, emoción, imagen) →
- Imaginación activa →
- Sentido espiritual (arquetipo)
“Ver una imagen es ser tocado por algo más que una representación; es el rastro de una Presencia”. (Henry Corbin)
Esto implica que detrás de cada imagen hay un nivel más profundo de realidad que debe ser “desplegado” (el ta’wīl como des-velamiento).
📐 Proclo (Elementos de Teología)
La estructura de pensamiento neoplatónica que maneja Proclo, y que rescata Corbin, también afirma que:
- Todo lo múltiple procede de una unidad superior.
- Cada nivel inferior contiene una semejanza de su causa superior.
- Por lo tanto, la imagen sensible remite a una forma inteligible, y esta a su causa superior.
La proposición XXIX, en su obra Elementos de Teología, afirma que el progreso se realiza por semejanza con lo superior.
“Every progression is effected through a similitude of secondary to primary natures.”
Lo cual encaja con la progresión citada. Esta secuencia va de lo afectivo a lo imaginario, y no al revés, indicando que las imágenes internas no anteceden a los afectos, sino que emergen de ellos en un proceso ordenado. La imagen no es el origen, sino una manifestación de algo más profundo: el arquetipo. El trabajo interior consiste en ascender desde lo afectivo y lo visible hacia lo invisible y estructurante.
📐 Ejemplo que usa Henry Corbin : “la nostalgia del exilio”
1. Emoción: La tristeza del exilio
Un alma siente una profunda melancolía, una nostalgia inexplicable. No se trata de una pena por algo mundano, sino de una añoranza dirigida hacia “otro mundo”.
Este sentimiento se llama ḥuzn (حزن), el “dolor del exilio”, una emoción característica del alma, que sabe que no pertenece a este mundo.
“El alma, al entrar en este mundo, cae en el olvido de su origen celeste. El ḥuzn es la memoria aún latente de ese hogar perdido.”
2. Imagen: El Ángel
No se queda en el nivel afectivo. En la visión o el sueño, aparece una figura luminosa, majestuosa, con rostro humano pero no humano, que mira al alma como si la recordara.
Es el Ángel, el doble celeste (nafs al-kamila, el Sí-mismo perfecto). Esta imagen imaginal no es una ilusión, sino una realidad ontológica en el mundus imaginalis (alam al-mithal).
Produce consuelo, reconocimiento y sentido: la tristeza se transforma en orientación. Se balancea.
“Cada alma tiene su Ángel. Encontrarlo es reencontrar su origen.”
3. Arquetipo: El Sí-mismo trascendente
Esa imágen remite a un Arquetipo eterno: la forma pre-existente del alma, su verdad ontológica.
Corbiana se inspira en Avicena y Sohravardî: cada ser humano tiene un arquetipo en el mundo de las Ideas, un ente celeste que lo representa en la eternidad.
La tarea del alma es “retornar” hacia él, reencontrarse con su Ángel-Arquetipo, su “Señor Interior” (rabb al-mithalī).
“El Ángel es la forma perfecta del alma, existente en el más allá, a quien debe unirse en el acto supremo del amor visionario.”
Otras figuras corbianas son el Imán oculto, la Dama de la Luz, o la Tierra celeste.
Bibliografía
- Senex and Puer: Uniform Edition of the Writings of James Hillman, Vol. 3 (James Hillman Uniform Edition). Amazon Kindle edition.
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